Explora la vida y hazañas del General Mariano Escobedo a través de este corrido. Desde su lucha en la Intervención Francesa hasta su papel determinante en la caída de Maximiliano en Querétaro. Escobedo no solo es el nombre de un municipio, es el símbolo de la victoria republicana.

Esta es la historia de Mariano Escobedo, el titán de la República. Nacido en San Pablo de Labradores, hoy conocido como el municipio de Galeana, un dieciséis de enero de mil ochocientos veintiséis, este neoleonés de temple de acero no comenzó su vida entre libros de estrategia, sino trabajando la tierra y el comercio. Sin embargo, cuando la patria llamó a su puerta durante la invasión estadounidense, el joven Mariano cambió el arado por el fusil, iniciando una de las carreras militares más brillantes y valientes de nuestra historia.

Su figura se agiganta en los momentos más oscuros. Fue un pilar fundamental en la Batalla de Puebla el cinco de mayo de mil ochocientos sesenta y dos, pero su verdadera gloria estaba grabada en las tierras de Querétaro. Fue él, el General Escobedo, quien comandó el Ejército del Norte y logró sitiar a las tropas imperiales. El quince de mayo de mil ochocientos sesenta y siete, en el Cerro de las Campanas, recibió la rendición de Maximiliano de Habsburgo, poniendo fin a la aventura imperialista y consolidando el triunfo de Benito Juárez.

Fiel a sus principios y a su tierra, Mariano Escobedo no solo fue un guerrero, sino también un político que sirvió como gobernador de Nuevo León en diversas ocasiones, trabajando siempre por la estabilidad de un estado que apenas comenzaba a soñar con su grandeza industrial. Murió en la Ciudad de México el veintidós de mayo de mil novecientos dos, pero su legado permanece vivo en cada rincón de Nuevo León. Un hombre que nos enseñó que la lealtad a la soberanía nacional es el honor más grande que un ciudadano puede defender.

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